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Y todo este tinglado tecnológico…¿cómo lo hemos hecho?

En la entrada anterior hablamos de la línea editorial, tanto de la web como del canal de podcast. En esta ocasión queremos contarte cómo hemos ido resolviendo las cuestiones técnicas, tanto de la página como de los episodios del podcast, teniendo en cuenta que nuestro nivel de competencia digital es el de usuarios intermedios. Quizá a alguien le sirva esta pequeña guía de “superación de obstáculos” si en el futuro se anima a emprender una aventura similar en su centro educativo.

Lo primero fue montar la web con WordPress. Para ello contratamos un servidor en Hostinger y registramos un dominio. Una decisión que dio más vueltas de las previstas fue el nombre: la doble “a” del título original podía llevar a confusión, así que optamos por simplificar. Solo el tiempo dirá si fue buena o mala elección.

WordPress lo empezamos desde cero. Podría decirse que, una vez resueltos los problemas iniciales de diseño y configuración, resulta sencillo. Pues no, no lo es. Si eres nuevo o nueva en WordPress, te recomendamos que te hagas con unos buenos tutoriales (los hay, y muy buenos). Una vez hecha la configuración básica, la IA puede ayudarte a resolver problemas menores con gran eficacia.

La segunda cuestión era cómo grabar. Echamos un vistazo al mundo de los micrófonos y nos hicimos con un par: uno de conexión XLR y otro USB de menores prestaciones, además de una tarjeta de sonido externa Behringer. Con eso nos lanzamos a las primeras pruebas. Para el software no dudamos: Adobe Audition. Al principio resultó algo intimidante, pero los tutoriales de «Hoy grabo» nos guiaron entre ecualizadores paramétricos, compresores y demás términos que nos sonaban extraños. Poco a poco todo fue encajando y, con más voluntad que pericia, grabamos el primer episodio: el episodio piloto. Costó mucho eliminar el eco casero propio de una locución sin estudio, pero nada que no pudiera arreglar “Adobe Podcast”, todo un descubrimiento que nos salvó de la famosa “pereza auditiva” que generan los audios de baja calidad.

El siguiente paso era decidir con qué plataforma realizar las entrevistas virtuales. Probamos varias y, al final, la elección quedó entre Cleanfeed y Riverside.fm. Nos decantamos por esta última porque ofrece buena calidad de audio y la posibilidad de verte en vídeo. De esa forma las conversaciones resultaban más cercanas y naturales.

De esas entrevistas informales grabadas por videollamada surgía la materia prima para los guiones del podcast. Nos gusta trabajar en papel, así que editábamos los audios en fragmentos pequeños y los pasábamos por NotebookLM de Google para obtener la transcripción. La herramienta funciona sorprendentemente bien. Con la transcripción en mano, guionizar resultaba un trabajo más llevadero, aunque exigía mucha coordinación. Nada que no resolvieran los documentos compartidos en la nube… y las conversaciones en la cafetería Cuatro Vientos de Santander.

Otro aspecto delicado fue la música de fondo. Dudamos entre Epidemic Sound y Artlist, y finalmente optamos por esta última, con la correspondiente suscripción para evitar problemas de derechos. Para nosotros es un punto innegociable: hay que respetar y valorar el trabajo de los músicos que hacen posibles estas creaciones. En los podcast de La Atalaya analógica la música tiene un valor esencial.

El último paso era publicar los episodios. Aunque pueda parecer complicado, no lo es en absoluto. Para economizar tiempo y automatizar el proceso, lo más sencillo es generar el feed desde iVoox y, a partir de ahí, vincularlo con Spotify y Apple Podcast. El sistema es prácticamente automático y existen numerosos tutoriales que lo explican paso a paso.

Poco a poco fuimos superando todas estas barreras tecnológicas hasta convertir en realidad un proyecto que ha ido tomando forma como un plato cocinado a fuego lento.

Paradójicamente, todo este despliegue de herramientas digitales tiene un propósito profundamente analógico: rescatar el valor de la palabra serena y pausada, de la conversación con personas de verdadera relevancia y de la divulgación educativa liberada de promesas huecas, sin evidencia o con fines meramente comerciales. 

Y si eres docente o estás pensando poner en marcha un podcast educativo en tu centro, no dudes en escribirnos. Estaremos encantados de compartir nuestra experiencia y recomendarte algunos atajos para que el camino sea más sencillo.