En este segundo episodio, Ángel Pérez Gómez destaca el asombro generado por el potencial tecnológico y el vértigo que produce la inteligencia artificial. El análisis que Ángel hace va más allá de la herramienta técnica ahondando en el impacto político y ético al advertir que, al estar mayoritariamente en manos de oligopolios privados, la IA corre el riesgo de priorizar el beneficio económico por encima de todo, de igual forma que sucedió con las redes sociales, pero esta vez de manera mucho más poderosa.
Frente a este escenario, Pérez Gómez propone una alternativa esperanzadora: el desarrollo de inteligencias artificiales educativas que puedan ser sufragadas por el Estado. Estas herramientas, basadas en código abierto y gobernanza democrática, no deben diseñarse para sustituir al pensamiento humano, sino para enriquecerlo bajo principios pedagógicos y éticos.
El episodio aborda también la urgente transformación de las aulas universitarias, señalando que prohibir la IA es «poner puertas al mar». En su lugar, se defiende una «relación socrática« con la tecnología, donde la evaluación deje de perseguir el plagio para centrarse en la oralidad, el diálogo y la capacidad del estudiante para defender críticamente sus ideas. Ángel hace un llamamiento a la universidad y a los docentes para que abandonen la resistencia al cambio y lideren, desde la propia universidad, la construcción de un pensamiento crítico que nos proteja de la manipulación algorítmica, de los bulos, de la desinformación y del peligro de discursos poco deseables si queremos una sociedad más justa, libre y democrática..